En
el local de la Sociedad Italiana “Roma”, el 30
de septiembre de 1927 se reunieron catorce vecinos respondiendo
a una invitación de don Alberto Lernoud, quien aclaró
a los presentes el motivo de la convocatoria: la necesidad
de una Iglesia Católica en Alberdi y, creyendo interpretar
el pensamiento general, solicitó el acuerdo de los
presentes.
Obteniendo éste se constituyó una Comisión
Pro-Templo.
El 3 de octubre se reunieron nuevamente y se resolvió
estudiar y aprobar el plano del Proyecto de Iglesia para pueblo
de campo realizado por el Arquitecto Carlos Massa. Se llamó
a licitación para la construcción, fue aceptada
la propuesta de Fernando Blumetti.
El ritmo de trabajo fue intenso –Ya se habían
levantado las paredes y cuando se iniciaba el trabajo de techar
el ábside, Blumetti preparó la piedra fundamental
que fue depositada en sencilla ceremonia, bajo el piso, el
9 de febrero de 1928. El acta que se colocó en un frasco
con tapa esmerilada estuvo escrita por la Sra. Diosma Villarino
de Oyhamburu.
El altar fue encargado a Génova, Italia, a la casa
de Federico Ortelli. Lo despacharon en ocho cajones y estaba
formado por 85 piezas, de las que llegaron algunas quebradas,
que fueron repuestas por estar aseguradas por la firma Brandeis
y Lafage. El vapor Principessa María entró en
el puerto de Buenos Aires con su carga el 18 de abril de 1928.
La cruz y otros trabajos de carpintería metálica
se hicieron en el taller de don Vicente Bullotta y los bancos
salieron de las manos de Julio Vecchiola y de Antonio Ferrante,
que se presentaron por separado. El modelo de los bancos,
con algunas simplificaciones fue enviado por Molinari, Mochelotti
y Cía., de La Plata, con el que habían fabricado
los encargados para el Seminario Menor de esa ciudad.
Muchos fueron los que trabajaron junto a Lernoud, sin duda
persona de extraordinaria gravitación en la obra por
su tesón, relaciones y profunda fe en el éxito
de la tarea emprendida.
Su visión de futuro es evidente: al estar obligado
por su actividad a frecuentes viajes a Buenos Aires y alejarse
de Alberdi, encargó a don Faustino García que
tomase dos o más fotografías cada quince días,
para apreciar la marcha de la construcción.
Este hecho ha permitido poseer una documentación poco
común en la historia de un edificio: la imagen del
crecimiento de los muros desde sus cimientos hasta la inauguración.
La construcción del Templo fue financiada por varias
familias que cubrieron casi el 80% de la obra y el resto se
completó con el aporte de tanta gente de buena voluntad
que quisieron ser partícipes de un proyecto por todos
aplaudido.
En menos de once meses la Iglesia estuvo terminada e inaugurada
el 15 de agosto de 1928.
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